EL MATRIMONIO

En nuestro país según las estadísticas de organismos gubernamentales afirman que por cada 10 matrimonios que se inscriben en el registro civil, existen 4 divorcios; es decir que mientras hay alegría en la firma del acta de un  nuevo matrimonio por otro lado hay tristeza cuando se firma el acta de divorcio. Nadie se casa para divorciarse.
Que está pasando con el matrimonio en la actualidad?.
Que contentos se ven la pareja cuando están realizando los preparativos para la boda; comida, música, el traje impecable del novio y el lindo vestido de la novia son los que llaman la atención, los familiares y amigos, rodean a los recién casados y les desean muchas felicidades. No se escatima esfuerzo alguno, ni se recorta ningún presupuesto. El ministro que preside la ceremonia les recuerda que el matrimonio es para toda la vida y tienen que respetarse y amarse en las buenas y las malas.
Pasa la noche de bodas y unos cuantos días más y de pronto, la efervescencia del enamoramiento se esfumó, la atracción mutua desapareció, del caballero hombre que conoció la mujer,  ahora está luchando con el ogro y grosero marido, y de la delicada y tierna mujer que conoció el hombre ahora está discutiendo con la mandamás e irrespetuosa esposa, entonces es fácil tomar la decisión de divorciarse, se piensa en huir y abandonar el hogar, empiezan las tediosas comparaciones y terminan haciéndose mutuamente daño con palabras y  golpes.
Lamentablemente este es el  panorama de cada día de la familia ecuatoriana y lojana, no podemos esconder esta realidad que viven miles de hogares. Estamos frente a un gigante llamado orgullo que está destruyendo la unidad de la familia, estamos peleando con enemigo astuto llamado egoísmo que poco a poco está eliminando las bases del matrimonio. Aunque no podemos eliminar definitivamente el divorcio, pero podemos prevenirlo y evitarlo.
Dios mismo autorizó el matrimonio, Dios  dirigió la primera ceremonia de unión de un hombre y mujer, de Adán y Eva, los bendijo y les dijo que se multipliquen y gobiernen la tierra. Que cuadro más hermoso del amor y favor de Dios, que circunstancia más perfecta de armonía entre Dios y sus creaturas. Aquí encontramos el inicio del verdadero matrimonio la unión de dos seres diferentes por fuera pero con la misma esencia por dentro, con diferentes características externas pero con  las mismas cualidades de amar internas,  fueron diseñados el uno para el otro.
Si Dios creo el matrimonio entonces él sabe cómo funciona, por eso nos dejó instrucciones que debemos todos respetar. La Biblia dice: “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y los dos serán una sola carne”; si consideramos estos principios bíblicos estaremos llevando un matrimonio a la manera de Dios.
Había ser angelical enemigo de Dios merodeando cerca de este matrimonio ideal, no perdió el tiempo, comenzó a tergiversar la verdad sobre Dios y ellos permitieron que la desobediencia entrara en sus corazones y desde allí bien una cadena interminable de problemas.
Ahora es normal echarle la culpa de nuestros fracasos a nuestro cónyuge, maltratar a la mujer, dominar al hombre, buscar refugio en los padres, pasar tiempo con los amigos, esconderse en el trabajo; ahora es más cómodo separarse que enfrentar con sabiduría los problemas, ignoramos  que la otra persona es diferente a nosotros, ignoramos que ella o él tiene necesidades, descuidamos nuestra comunicación y fallamos en la mutua comprensión.
Frente a todo lo dicho como podemos rescatar el matrimonio del abismo de la destrucción?.
Primero debemos considerar que Dios diseñó el matrimonio y que debemos urgentemente revisar este importante manual, se llama Biblia; luego considerar al esposo o esposa, como un regalo de Dios y algún día vamos a dar cuenta de ese regalo (recuerda que Dios te dio una compañera/o  mientras dure tu estadía aquí en la tierra), y por ultimo esfuérzate por hacer feliz a tu cónyuge solo así serás feliz tú mismo.
Jesús estuvo presente en la boda de unos jóvenes en Caná, mientras se festejaba este hecho importante para ellos, hubo escases del vino no fermentado. Era costumbre brindar el mejor vino al último pero éste se había acabado y Jesús no solo convirtió el agua en vino sino que devolvió la alegría a esta pareja y a todos los presentes. Es así como tú también amiga y amigo que estas casado si hay escases de amor, paz, alegría  puedes ahora mismo invitar a Jesús a tu matrimonio, para que cambie esa tristeza en alegría, ese dolor en bienestar, esas cicatrices en sanidad, esa pena en esperanza, si tan solo pones tu confianza en Jesús el único que puede restaurar el matrimonio.

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