¿A QUIÉN ADORAS?
El hombre lleva en su corazón un deseo nato de adorar, es
decir venerar a alguien que es superior
a si mismo, por eso observamos en la historia a muchos pueblos y naciones
rindiendo culto a figuras humanas o de animales. Por ejemplo en el Oriente Medio,
en la antigua Babilonia, aproximadamente, 1000 años antes de Cristo, adoraban a
un dios llamado Baal, una figura humana que representaba fuerza y poder; así
mismo había un dios de los cananeos que se llamaba “Molok”, al cual hacían
sacrificios entregando lo mejor y hasta entregaban los primogénitos de sus
hijos en la boca de este dios, donde existía fuego. Años más tarde aparecen los
griegos con una serie de dioses, que influenciaron su época se los conoce como:
La Mitología Griega, eran un grupo de seres superiores como: Zeus, Júpiter, Hércules,
que dominaban la naturaleza. Con la llegada del imperio Romano, se estableció
una mezcla de dioses que hasta el día de hoy los podemos ver en imágenes de
santos, una gran cantidad de vírgenes y amuletos de todo tipo que con el paso
del tiempo se ha establecido como cultura latinoamericana.
En la Biblia encontramos un caso muy particular donde se
enfrentaron el fanatismo e interés frente a la razón y verdad. Se trata de la
ciudad de Éfeso, en Asia Menor, un lugar que existió por el año 57 después de
Cristo. Aquí se levantó, un monumento en honor a “Diana” diosa de los Efesios.
Era la estatua de una mujer y para ella se construyó un inmenso Templo, donde
podían entrar, miles de personas y hacían peregrinaciones hacia este lugar,
para adorarla y venerarla; y fue un hombre llamado Demetrio que aprovechó la
presencia de esta multitud, (que venía de todas partes), para fabricar
figuritas de plata y venderlas y como veía que le iba bien, otras personas
también hicieron lo mismo y hubo mucha ganancia en este negocio, se
aprovecharon de la fé a la diosa Diana para sacar dinero. Pero sucedió que
llegó a este mismo lugar un hombre llamado Saulo, que había sido antes perseguidor
de los discípulos de Jesús y tuvo una experiencia única con el mismo Jesús;
después se convirtió en uno de los más fieles
seguidores de Jesús y estuvo en esta ciudad y enseñó todos los días sobre la
verdad de Dios, afirmaba que no hay
dioses sino uno solo; esto trajo como resultado que muchas personas entendieran,
comprendiera que existe un solo Dios, al
cual debemos amarlo y venerarlo y que no está hecho de manos de hombres, que
hizo los cielos y la tierra, producto de estas enseñanzas, muchos de ellos quemaron libros de brujería y
aceptaban la fé en Cristo, venían a confesar y exponer todo lo que habían
hecho, el precio de los libros de hechicería, se estimó en cincuenta mi monedas
de plata, lo que equivale aproximadamente unos 100.000 dólares. No paso mucho
tiempo para que estos fabricantes de ídolos se dieran cuenta de la situación y
estaban siendo afectados en su economía,
decidieron acabar con este Pablo, mintiendo y acusando falsamente, pero
no lograron su objetivo. No cabe duda que la idolatría es una fuente muy buena
de ganancia. Toda esta historia la puedes leer, en la biblia en el libro de los
Hechos de los Apóstoles en el capítulo 19.
Se dice: “quien no conoce la historia esta propenso a
repetirla”. Creo que esto ha sucedido y sigue sucediendo en nuestros países latinos.
Millones de personas están detrás de dioses hechos de madera metal o yeso que
son solo eso, obras humanas. Miles de personas confían en amuletos, estatuillas,
estampitas, imágenes , que no hacen más
que desviar nuestra mirada de la verdadera adoración a Dios, ya lo dijo Isaías,
aquel profeta del Antiguo Testamento: “los que se dedican a tallar estatuas no
son nada por muchos que sean, y esas obras a las que quieren no sirven para
nada”,(Isaías 44:9). También el rey David dijo en el salmo 115:5 “tienen ojos
pero no ven, oídos pero no oyen, nariz pero no huelen”.
Un famoso predicador de Inglaterra llamado Charles Spurgeon dijo:
“Cuando el hombre no quiere postrarse ante el Dios altísimo entonces se hace
una imagen para arrodillarse ante ella”, y tiene razón. ¿Por qué debemos postrarnos
ante artificios elaborados por manos mortales, cuando tenemos al Dios creador?
¿Por qué debemos arrodillarnos ante estatuas cuando tenemos al Todopoderoso?. La
mayoría lo hace lamentablemente por que no ha leído la biblia, sobre todo Éxodo
20:3, el decálogo que dejo Dios al pueblo de Israel, donde se declara: “No
adorarás a otros dioses”.
Todos fuimos educados en la religión de nuestros padres, ¿verdad?;
pero cuando ya tienes uso de razón; ¿por qué debes pensar, lo que pensaron tus
bisabuelos, abuelos y padres?, acaso no tienes tu propia cabeza sobre tus hombros,
para que pienses en lo que dices y haces, acaso no puedes investigar por tu
propia cuenta y defender tu fe con inteligencia, por eso es necesario que leas,
estudies y medites en lo que dice la biblia y cuando te pregunten que religión
profesas, no digas simplemente soy esto o aquello por tradición o cultura.
Definitivamente no se puede reducir a Dios a un pedazo de
barro o madera, ni tampoco encerrar en un Templo por más bonito que sea, Dios
es mucho más de lo que nosotros pensamos e imaginamos.
La virgen María nos dejó un claro ejemplo de verdadera
adoración, cuando le visitó el Ángel, ella inspirada dijo: “Proclama mi alma la
grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador”, y cual era
ese salvador nada más que JESUCRISTO.
El diablo en una ocasión le ofreció a Jesús, todos las
naciones y riquezas solamente a cambio de arrodillarse y adorarlo a lo cual, respondió Jesús “escrito esta
adorarás al Señor tu Dios y solo a El lo servirás.
Solamente me resta por afirmar que a pesar que solo se lo recuerda
a Jesús dos veces por año en Semana santa y navidad El es Dios y Salvador. Aunque
la mayoría lo rechace como paso hace dos mil años atrás, Él sigue cambiando
vidas, salvando almas y transformando corazones, “El es el camino la verdad y
la vida nadie va al Padre Celestial sino por El.( Juan 14:6)
A quien estas adorando, venerando y sirviendo?
Autor: Dalto Guamán

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