FAMILIA ESPECIE EN EXTINCION


LA FAMILIA, ESPECIE EN EXTIGNCIÓN.

En la sociedad actual, según nos han advertido los estudiosos del tema, existen tres factores o enemigos que  están destruyendo la unidad de la familia, éstos son: el divorcio, el alcohol, y la violencia intrafamiliar.

En lo que se refiere al divorcio, según informaciones oficiales, por cada 10 matrimonios, existen 5 divorcios; así mismo, nuestra provincia está ubicada dentro de las 5 provincias, cuyos habitantes, consumen más alcohol; y, lamentablemente, tenemos que reconocer que, según los datos que ingresan a los Juzgados de la Niñez y la Familia, en el año 2014, se registraron 1.600 casos de violencia intrafamiliar.

Estas estadísticas parecen de Europa, o Estados Unidos, pero no, son realidades que vive nuestro país. Cuando salimos a la calle,  al trabajo, o estamos con nuestros amigos, no sabemos con quién nos relacionamos diariamente; no sabemos, ni imaginamos los gravísimos problemas que experimentan y atormentan a las personas; puede ser que estemos hablando con alguien que decidió divorciarse; o que está atravesando por el problema del alcohol; o, sufriendo terribles escenas de violencia en su hogar; todos estos fenómenos destruyen, directamente, la integridad familiar; y, producen graves consecuencias, en algunos casos, irreparables.

Esta realidad nos obliga a hacer un alto, y reflexionar sobre ¿qué es lo que está pasando con la familia actual?, para, en lo posible, tomar decisiones urgentes, por el bienestar de  la familia.

En la ciudad de Loja, existen aproximadamente 35.000 familias; a la mayoría les gusta la música, por esta razón, es catalogada como la Capital musical del País; también practican mucho el deporte; y, el 99.9%, profesa la religión católica; sin embargo, no hemos valorado el mejor tesoro que Dios nos ha dado: la Familia.

La esencia espiritual de la familia está siendo reemplazada por lo material; ahora nos preocupamos por acumular cosas y obtener tecnología, y nos olvidamos de cultivar valores y afianzar principios; invertimos, tiempo y dinero en construir grandes casas, que algún momento quedarán vacías, y no invertimos o brindamos cariño y atención a nuestros hijos, que algún momento  crecerán;  sustituimos fácilmente el tiempo de calidad, que debemos dar en el hogar, con las horas extras de trabajo.

La Familia es el tesoro humano más importante; es el recurso invaluable, sobre la faz de la tierra; la vida en el hogar es la fortaleza del ser humano; si entendiéramos que nuestra estadía aquí en este planeta es efímera, fugaz, momentánea, seguramente pasaríamos más tiempo con la familia, que gastando energías en vanidades y malgastando esfuerzos en los afanes de este mundo.

La Familia es un verdadero regalo de Dios; ignoramos que la esposa que tenemos es un regalo del Creador; que es una bendición tener esposo; que los padres son los representantes de Dios para cuidar a los hijos; que los hijos son herencia de Dios y la prolongación de la vida; nos olvidamos que la familia unida promueve una sociedad unida. Si renováramos nuestra mente pensando que la familia es especial, única e importante, no habría más divorcios, ni muertes por causa del alcohol, ni mucho menos maltrato familiar, no habría niños abandonados, adolescentes confundidos y juventud desenfrenada; si entendiéramos que la familia la diseñó Dios, entonces, nuestras actitudes cambiarían, y nos esforzaríamos por el bienestar integral de la familia.

En condiciones llamadas “normales”, en nuestro medio, hay tiempo para la música, hay tiempo para el deporte y, hasta, hay tiempo para la religión; pero, no hay tiempo para comunicarnos sinceramente con  nuestro cónyuge, no hay tiempo para atender a nuestros niños, no hay tiempo para orar en familia, no hay tiempo para leer la Biblia en casa; pero, si hay tiempo para ver la telenovela en horario nocturno, para estar conectados en las redes sociales, para leer crónica roja, para conocer el futuro con el horóscopo diario;  es una mentira decir que no hay tiempo para el hogar; la verdad es que, no queremos estar en familia; no nos engañemos, si podemos sacar tiempo para otras cosas, también podemos sacar tiempo para la familia; amigo y amiga no se justifica el éxito de un hombre o una mujer si existe fracaso en el hogar.

Debemos recordar que nacimos en el calor de una familia, que crecimos bajo el amparo de una familia; cuando triunfamos, la familia siempre está presente, y cuando fracasamos, la familia es la única que está acompañándonos y cuando muramos, seguramente, la familia nos llevará al cementerio, nos dará el último adiós; es decir, la familia jamás nos abandona, está con nosotros en las buenas y en las malas; por lo tanto, la familia es lo más importante que tenemos aquí en la tierra.

Dios dejó un manual muy práctico para el funcionamiento correcto de la familia y debemos revisarlo continuamente, este manual se llama Biblia; y, aquí encontramos principios que se han aplicado y se siguen aplicando para el bienestar de todos los integrantes de la familia, estos son:

1.      A los esposos la Biblia claramente ordena: traten con delicadeza a sus esposas, sirvan con amor y no sean ásperos, ni groseros con ellas, sino vivan con ellas sabiamente.

2.      A las esposas ordena Dios: respeten a sus maridos, sean ayudas idóneas, admírenlos, acompáñenlos y sujétense con amor.

3.      A los padres: tienen que instruir en los caminos de Dios a los niños y aconsejarlos siempre, educarlos en valores, no presionado, ni asfixiándolos con sermones sino enseñando con el ejemplo

4.      A los hijos: los hijos deben honrar, respetar, estimar, considerar  al padre y la madre, obedeciéndolos en todo tiempo en los buenos propósitos.

Podemos imaginarnos familias cumpliendo estos principios, otra fuera nuestra realidad, presente y futura. Considero que es  difícil cumplir con todas estas instrucciones, pero, no imposible; hace falta carácter,  determinación, decisión, y todos tenemos estas virtudes, aunque están escondidas.

Lo que nos impide lograr tener una familia unida, no es la falta de recursos económicos o de educación; es el orgullo, la autosuficiencia, la independencia entre otras; los factores que impiden la unidad familiar es la falta de comunicación, comprensión y atención; no queremos reconocer que necesitamos ayuda, información, enseñanza, consejería; pero si decidimos, en este momento, cortar la cadena interminable de egoísmo y orgullo, que causan crisis familiares,  seguramente, nos espera otro futuro, porque el que busca la felicidad de los demás, está buscando su propia felicidad.

Si Dios propuso este manual para la familia es para nuestro beneficio, ¿cuál es la razón para menospreciarlo, olvidarlo?,  si lo hacemos, seguiremos amentando las estadísticas de divorcios, alcoholismo y violencia familiar; pero, si lo tomamos en cuenta y lo practicamos, seremos bendecidos.

Yo no quiero ser parte de las estadísticas negativas, seguramente, usted tampoco lo desea; entonces, ¿por qué no emprendemos el camino de regreso al hogar y valoramos la Familia que Dios nos ha dado?.

  

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